
No puedo contra mi misma pero tampoco puedo luchar contra la otra parte de mí, aquella que se encuentra en el exterior, pero que a la vez, esta dentro de mi. Amor… ¿Así se llama esto?
Creo que lo mejor que puedo hacer es sacar todos los pensamientos que tengo y expresarlos en letras, pero se entremezclan antes de salir. ¿Seré el problema yo o quizás, el maldito destino me pone trabas para descubrir cual es mi limite?
Ya no me sorprendo al descubrir que las personas no son como yo creo o más bien, que no dan lo mismo que yo doy por ellas. Mi muro… saco todo rastro de protección de mi persona para que puedan conocerme, incluso llego a bajar la cabeza, comiéndome mi orgullo como si fuese acido, y no sirve de nada. Entonces me pregunto ¿Para que quiero sentir algo si de todas formas a nadie le importa ya lo que sucede por dentro? Una simple sonrisa y está todo bien, en teoría…
No entiendo, ya no entiendo. Mi capacidad para comprender situaciones diarias de las personas, o mejor dicho, acciones cotidianas que realizan las personas, creyendo que es algo totalmente aceptado por aquella que la acompaña a diario, llego a su fin. No puedo tolerar una traba más en el camino. No puedo soportarlo.
Trato de aceptar sin rechistar, pero simplemente no puedo evitarlo cuando descubro que, al contrario de tanta gente, mi inconsciente esta permanentemente buscando la manera de encontrar la perfección y que aquella búsqueda no sirve para favorecerme a mí, sino a aquella persona que constantemente esta dentro de mi cabeza. Quiero ser perfecta para ella, ser lo que necesita y sin embargo, no puedo serlo. Mi propia sangre hierve al ver todos mis intentos fallar. Pero todo sucede por algún motivo.
Cuando comienzan a calmarse las aguas, un nuevo tsunami se avecina. Yo puedo luchar todo lo que mis fuerzas den, pero no puedo ganar la batalla contra el furioso mar.
Me desespero al notar como nuevamente mi cabeza empieza a dar vueltas, y siento como poco a poco me ahogo. Nadie puede salvarme y siento como el agua entra en mis pulmones y de repente, el aire ya no existe dentro de mí.
Pero pasa… todo pasa. El amor no es eterno, el odio tampoco, las guerras terminan al igual que la vida misma y antes de darme cuenta, estoy de nuevo tomando tu mano y sonriendo, como si nada pasara.
