Ella se hamacaba lentamente. Parecia casi psicotica sentada en la punta de la escalera moviendose hacia delante y luego hacia atras, con la mirada fija en algun punto imaginario en el suelo. Nadie se le acercaba pero de todas formas ella sabia que eso era lo mejor. Si acaso se acercaban y ella perdia el control, todos acabarian muertos.
Cerro los ojos lentamente y disfruto del silencio inventado por su mente. La musica resonaba en sus auriculares pero su cabeza la habia llevado mucho mas alla, mas que cualquier limite que cualquier ser hubiera imaginado. Y alli, en aquel lugar, todo estaba en silencio.
Se dio el lujo de sonreir y al abrir los ojos se dio cuenta que ya no estaba sola. Ni siquiera estaba sentada en la escalera. Era un lugar extraño, lleno de personas que no conocia. Se levanto de un salto de aquel sillon y miro alrededor.
Todos la observaban en silencio, aunque se podian escuchar algunos susurros y algunas risitas.
No entendia que hacia alli, ni que esperaban aquellas... no eran personas, ni siquiera eran humanos. Sus sonrisas con colmillos enormes y sus ojos, sus terribles ojos amarillos, diabolicos.
Queria irse, pero algo mas fuerte la impulsaba a seguir caminando para el centro del lugar y no para la puerta de salida. Sabia que algo la estaba mirando, mas alla de todos los presentes, habia algo mas alli, algo que la observaba, algo que siempre la habia deseado, que siempre la habia querido, algo que estaba mas alla del bien y del mal. No sabia si se trataba de un hombre, de una mujer, de un espiritu, de un demonio, de un angel, solo sabia que aquel algo siempre la habia querido. La sangre y la destruccion la unia a ese algo.
Por tanto siguio caminando y a medida que daba un paso tras otro, los seres le hacian lugar y bajaban la mirada al suelo. Le parecio escuchar un "bien hecho" pero no hizo caso y prosiguio a buscar a ese ser.
Al llegar al centro, noto que estaba totalmente rodeada de seres extraños y diabolicos, pero... que ella queria. Eran los seres que habian sonreido al principio de su llegada. Algo en ellos le hacia creer que ya antes los habia visto en algun lado, en algun momento de su existencia.
Busco al ser, a su algo y no lo encontro por ningun lado. Ella sabia que estaban los dos alli, en aquel lugar. Respiro ondo y temblando de pie a cabeza lo busco con la mirada hasta que finalmente lo entendio.
Ese algo jamas habia estado lejos, y habia entrado en el preciso momento en que ella entro al lugar. De hecho, ese algo formaba parte de si misma. De hecho, habian nacido ambos en el mismo lugar, a la misma hora, la misma fecha y en el mismo cuerpo.
Cerro los ojos y se dejo llevar por la corriente destructiva que le recorria las venas y sonrio feliz.
Abrio los ojos, contenta de por fin ser libre, completamente libre, y sus ojos amarillos sobresalieron de los demas.
Mi nombre es Alexia, y no vengo en son de paz.
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