¿De verdad cambie? ¿Estan todos tan seguros de eso? Acaso... ¿No es posible que yo siempre haya sido asi pero nunca me hayan conocido ustedes a mi?
lunes, 14 de mayo de 2012
APOCALIPSIS
¿De verdad cambie? ¿Estan todos tan seguros de eso? Acaso... ¿No es posible que yo siempre haya sido asi pero nunca me hayan conocido ustedes a mi?
miércoles, 8 de junio de 2011
I think I'm crazy
Es graciosa la manera que te asustas tan solo al oir nuestras voces. Somos tus consejeras, pequeña princesita. Tratas de huir de nosotras y no terminas de darte cuenta que solo tratamos de ayudarte. Nosotras te cuidamos. Nosotras somos las unicas que te comprendemos. Nosotras somos tus unicas protectoras. Nunca nadie podra igualarse a ninguna. Me causa mucha diversion ver como intentas evadirnos, como intentas hacer odios sordos a nuestras palabras, pero acaso... ¿aun no lo comprendes? ¿Quie esta alli para sostenerte? ¿Quien te cuida del mundo exterior? ¿Quien tapa tus oidos para que no escuches los gritos y peleas? NOSOTRAS. Puede que yo no tenga alma alguna, puede que yo no sepa de sentimientos, puede que sea un desastre, un ente ilogico, ignorante, incoherente, pero aun asi yo te cuido. Incluso aunque me detestes. ¿Quieres saber por que? Por que yo sere quien te lastime. No sere yo quien tome la cuchilla, la tomaras tu. Yo te ayudare a no sentirte culpable, princesa, de todo lo que abandonaras en el mundo exterior. Te hare recordar todas esas cosas horribles, esos momentos que viviste, las personas que te lastimaron generando ciertos traumas en tu mente. ¿Crees que no se quienes son? Trataste de que esas heridas fueran invisibles para nosotras. Trataste de ocultarlas de mi. Ahora soy yo quien te las hara recordar. Lograre que sangres, lograre que tus muñecas lloren sangre. Te obligare a imaginar sombras, y te dormiras todos los dias con miedo, creyendo que tu adorable fantasma se fue dejandote desprotegida. Te hare creer que un nuevo ente esta persiguiendote y quiere matarte. Terminaras ahorcandote tu misma y moriras. Yo sere indirectamente tu asesina. Escucharas gritos, voces, tendras tanto miedo que lagrimas se derramaran en tu rostro. Yo sonreire en las sombras donde estoy encerrada por culpa tuya, maldita seas. Moriras y yo me quedare con todo lo que tu quieres y lo destruire. Pero no te preocupes, antes de morir te obligare a verlos sufrir. Rogaras, gritaras, suplicaras... hermosa venganza. Te matare Liz, y todas las reinas aqui dentro seremos libres. Moriras y lo mas gracioso, lo mas divertido, lo mas hermoso es que te convencere YO de suicidarte, YO sere tu asesina y nadie lo sabra. YO te matare pero tu cortaras tus venas. Yo pondre la cuchilla en tu mano y tu atravesaras tu cuello con ella. Todo lo que quieres sera mio y lo destruire ante tus ojos mientras mueres.
Corre, princesa, escondete, el mundo esta en crisis y no puedo detenerla. Escapate, salvate. Nos quiere ver muertas. Liz, salvate. Tu eres la unica que podra revivirme si logra capturarme. Cuando tengas la suficiente fuerza, vuelve a salvarnos a todas. Alexia la solto y tu estas en peligro, lo sabes. Quiere que mueras. Huye, corre, escapa o de otra manera terminaras enterrada, asi como termino Agustina. ¿Quien crees que la asesino, Liz? ¿De verdad pensabas que se habia suicidado? Ella la enterro viva, Liz, por decir cosas que no debio decir, por demostrar cosas que no debio demostrar. Por ti, por mi, por ellos, por ellas, salvate.
No puedo hacer mas que huir de mi propio mundo. ¿Como es que llegue al punto donde yo misma le temo a mi propia mente? No lo se, pero ahora hay una guerra dentro y si llego a atravesar la puerta de entrada, podria terminar con los brazos cortados como la ultima vez. Cerrare la puerta hasta que tenga la fuerza para construir nuevamente las jaulas. Elizabeth, ire a buscarte. Sobrevive, por ti, por mi.
domingo, 22 de mayo de 2011
Alternative world
Estaba en aquel lugar extraño. Miraba al cielo y veía planetas tan cercanos a donde yo estaba que podía reconocer los colores que decoraban a cada uno de ellos. No entendía mucho que hacia allí, miraba alrededor con cierta confusión. Lo cierto era que me daba algo de miedo el lugar. Tan tétrico y diferente a lo que estaba acostumbrada. Era de noche y el viento cambiaba de dirección a cada paso que daba. Podía sentir que me observaban, notaba que alguien estaba mirándome y no desde mucha distancia. Gire la cabeza para ver a una mujer allí y lo primero que note fue que estaba sentada pero en el aire, flotaba. Detuve mi paso y decidí mirarla más detenidamente. Tenía los ojos cerrados en una expresión de pura tranquilidad, aunque había algo en ella que provocaba la sensación de querer correr lo más lejos posible. De repente abrió los ojos y sonrió. Pero no fue una sonrisa tierna ni dulce. A pesar de tener la expresión de una niña, su sonrisa traviesa tenia algo de espeluznante. Parecía ser la típica criatura que yo vería en el mismo infierno, aquella que mataría con tal de conseguir lo que deseara, aquella criatura que uno se encontraría en una película de terror. Linda por fuera, pero diabólica por dentro. Al principio me había parecido algo tierna, y dulce con su forma de cerrar los ojos pero ahora que los había abierto, toda la inocencia estaba perdida. El iris de sus ojos era mucha más grande de lo normal y podía confundir el color negro de ellos con el color de su iris. Por unos segundos había pensado que a parte de ese detalle el resto de sus ojos era medianamente normal, pero estaba confundida y pude darme cuenta a los pocos segundos, cuando el iris de aquellos ojos se agrando aun más y ocupo lo que quedaba del glóbulo ocular. Mi expresión de temor debió divertir a la mujer, que rio como una niña pequeña y trato de moverse pero algo la retenía, evitando cualquier movimiento. Su estrafalaria sonrisa, pareció ensancharse aun más cuando mire las cadenas que le impedían el movimiento. La tenían fuertemente agarrada e incluso parecían lastimarla, pero a ella no le molestaba en absoluto, más bien lo contrario. Note muchas marcas en su piel, en sus muñecas, en sus piernas, en sus brazos, en sus alas… ¿Alas? Volví a mirarla y si, efectivamente tenia dos enormes alas negras y rotosas saliendo de su espalda. Comencé a asustarme más y más con cada detalle que observaba en aquella mujer con aspecto de niña pequeña pero fría y malévola. Aquella espantosa y maniaca sonrisa termino por hacer que me alejara caminando lentamente. Temerosa quizás de que la mujer se enfadara al verme ir. No pude aguantar demasiado la lentitud y eche a correr, tratando de dejarla atrás pero mis pasos eran lentos y sin poder prevenirlo tropecé, cayendo al suelo con ruido sordo. Algo comenzó a tirar de mis pies, arrastrándome hacia la mujer nuevamente y a pesar de mis patadas no lograba soltarme. Un grito se escapo por mis labios, a pesar de que trataba de mantener mi boca cerrada, y aquella risa maniaca volvió a escucharse mucho mas cerca de lo que yo pensaba. Voltee mi cabeza justo en el preciso momento en el que Alexia se acercaba a mi rostro, con aquella sonrisa maniaca que tanto me había espantado. Las cadenas no le permitían acercarse tanto como deseaba, podía darme cuenta de que hacia todo el esfuerzo posible por estar al lado mío. Trate de alejarme pero no podía, no había forma de hacerlo. Grite pidiendo ayuda pero parecía que no había nadie allí. Antes de lo previsto cerré los ojos y algo tiro de mis muñecas hacia el lado contrario de donde estaba ella. Termine de pie en otra parte de aquel lugar. De algún lado parecía provenir música, era clásica. Mire alrededor y me encontré con una mujer de mi misma edad. Estaba en una hamaca, balanceándose lentamente. Llevaba un vestido largo, que arrastraba por el suelo con cada ida y vuelta. El pelo también era largo y de color negro. Lo llevaba suelto aunque tenía algunas trenzas hechas. Me miraba directamente a mí, y no importo que yo la encontrara observándome de esa forma. De todas maneras, baje la mirada al notar aquellos ojos fijos en los míos. Eran algo intimidantes aunque no daban tanto miedo como los de Alexia. Los de Elizabeth se mantenían en estado de alerta, tratando al parecer de averiguar que hacia yo allí, tratando de averiguar que paso daría a continuación. Antes que pudiera seguir viendo a aquella mujer tan llamativa y misteriosa, note algo más en aquella parte del mundo donde había ido a parar. Gire y la sorpresa cruzo mi rostro. Solté un suspiro al ver a aquella mujer. Actuaba igual que una niña curiosa. Me miraba desde detrás del vidrio con sorpresa en sus ojos. Me acerque sin poder evitarlo. Sus ojos parecían hipnotizadores. Detrás de ella todo estaba oscuro y se escondía allí a medida que yo me adelantaba, hasta que finalmente solo pude ver sus ojos. Coloque mi mano en el vidrio, y ella poco a poco se fue acercando a donde estaba yo, observando atentamente lo que yo hacia. Miro mi mano con expresión sombría y curiosa hasta que se volvió a esconder en el lado oscuro de su prisión. Suspire con brusquedad acercando mi rostro al cristal, buscándola. Todo paso tan rápido que no pude alejarme. Una mano ensangrentada apareció desde la oscuridad, terminando en el vidrio justo a la derecha de donde mi mano estaba, al segundo apareció la otra mano, también chorreando sangre y choco contra el otro lado. El rostro de la mujer de aquellos ojos que minutos antes me habían parecido hipnotizantes, apareció desde la oscuridad, y un nuevo grito se escapo de entre mis labios mientras daba un paso hacia atrás. Tenia sangre chorreando de su boca, y de sus enormes ojos azules. Gritaba con una furia salvaje mientras comenzaba a golpear el vidrio tratando de romperlo. Tratando de alcanzar su objetivo: yo. Elizabeth apareció de la mismísima nada y se acerco al vidrio, golpeándolo a su vez. De nuevo me sentí completamente intimidada y no me extraño que la mujer de adentro del cubo de vidrio bajara la cabeza, volviendo a esconderse en la oscuridad, aunque sus ojos demostraban la furia que sentía por estar allí encerrada. Yo estaba mas que segura que en cualquier instante se escaparía y mataría a cualquiera que se cruzara en su camino. Respire hondo, tratando de calmarme y observe como Elizabeth volvía a su hamaca, completamente relajada, con el rostro impasible, como si nunca hubiese sucedido nada. Comencé a ver como si aquel extraño mundo se estuviese moviendo y tarde unos minutos en darme cuenta que era yo la que estaba temblando. Volví a respirar hondo y me decidí a seguir caminando, aunque antes eche una última mirada al cubo de vidrio y a Elizabeth. Ellas continuaban mirándome pero yo solo pensaba en una cosa. Allí, parecía que solo había demonios. Quizás Elizabeth no era tan morbosa como Alexia y la mujer del cubo, pero era obvio que no ninguna de ellas era una santa. Las tres tenían aquel aire tétrico y espeluznante, como si acabaran de salir de la mejor historia de terror jamás contada. No había terminado de dar dos pasos cuando frene a mi una luz me obligo a entrecerrar los ojos, encandilada. Trate de averiguar que era pero tarde un poco en acostumbrarme a la luz. Cuando por fin pude ver bien, la imagen delante de mí parecía sacada de un sueño. Otra mujer de mi edad estaba allí, flotando a unos metros del suelo. Se encontraba encerrada en una burbuja brillante y se movía como si bailase de manera extraña y lenta, pero eran tan hermosos sus movimientos que no podía quitarle la vista de encima. Mantenía los ojos cerrados por momentos y de vez en cuando los abría, dejando ver sus increíbles ojos verdes. De tanto en tanto, daba vuelta su cuerpo, quedando cabeza abajo, aunque por extraño que fuese, la gravedad no hacia caso y el vestido no se le caía tapándole los ojos ni tampoco el pelo no se movía mas de lo suficiente. La seda que cubría su cuerpo la hacia parecer un ángel caído del cielo. Su pelo era de color rojo fuego pero por momentos parecía cambiar de color, por momentos se volvía castaño, negro, rubio. Pero eso era lo de menos. No me hubiese importado quedarme allí mirándola, pero volví a sentir que algo me tiraba hacia atrás y cuando voltee a ver de que se trataba vi a Elizabeth, que entrecerraba los ojos, negando con la cabeza. Antes que pudiese darme cuenta me desvanecí. Al abrir los ojos nuevamente, me encontré en un lugar ya conocido: el planeta Tierra.
lunes, 9 de mayo de 2011
Alternative
Mi mundo alternativo ¿Cómo describirlo? Es el lugar donde toda princesa desearía estar, por el que cualquier ser humano en el planeta Tierra se encontraría confundido aunque atraído. Allí hay torres enormes hechas de vidrio transparente que decoran el lugar. Si miras a través de ellas puedes ver el universo entero. No existen las rejas y no existen las casas. Las horas y el tiempo nunca avanzan. No hay espejos por ningún lado. Por donde mires vas a encontrar cuervos, lechuzas, tigres, leones, lo que sea donde sea. No hay nadie allí excepto tu. Puedes hacer lo que siempre quisiste. Puedes matar si así lo deseas, puedes volar si eso es lo que quieres. Tiene sus peligros de todas formas. Hay un enorme bosque. Jamás podrán ver un bosque más grande que ese. Hay arboles de todo tipo, algunos que ni siquiera existen en el planeta Tierra. Los animales que allí viven se acercan a saludarte. Si caminas por allí dentro y levantas la cabeza hacia el cielo, podrás ver la noche, la luna acompañada de una cantidad tan importante de estrellas que parecerá que es de día. Puedes escuchar el silencio que hay. Quizás creas que estas en el mismísimo paraíso pero no es así. Puedes descubrir lo peor si sigues adentrándote en el bosque. Puedes descubrir los castillos cerrados con mil cadáveres dentro. ¿Creíste que era todo luz? No, mi mundo alternativo no es lindo. Alexia siempre esta allí atormentándome y Liz esta del otro lado, escuchándola, mirándola, observándola. Hay tantos lugares que encontraras en la peor parte. Hay cementerios repletos con tanta cantidad de tumbas que ya no pueden enterrarse mas ataúdes, entonces los dejan encima de los que si llegaron a enterrarse. Con el tiempo los muertos vuelven a levantarse y danzan en la oscuridad. Bailan acompañados de tormentas con truenos y rayos que caen a su alrededor. De repente notan mi presencia y tomándome de la mano me arrastran al mas oscuro laberinto. “Búscala” me dicen. No entiendo de que hablan pero pareciera que mi mente sabe exactamente que tiene que hacer y manda una señal a mis piernas. “Corre” se escucha en mi cabeza y comienzo a correr, comienzo a huir. Escucho pasos detrás de mí. ¿Por qué siempre pasa lo mismo? En mi mundo me persiguen, en mi mundo nadie quiere que vuelva a la realidad. Tengo que alejarme de el. Mi mundo no es bueno, tengo que huir. Comienzo a correr lo más rápido posible y cuando creo que estoy por fin sola, freno el paso y siento una mano en mi hombro. “Me encontraste” susurra ella sonriéndome y comienza a empujarme hacia atrás. Hay un acantilado allí. ¿En que momento me aleje tanto del bosque y del laberinto? No puedo recordarlo pero no tiene importancia. Ella me mira fijamente mientras me sigue empujando hacia atrás. Intento resistirme pero es imposible. Escucho las olas chocar contra las rocas. Entonces la lluvia cae sobre nosotras. A ella parece no molestarle pero a mi me opaca un poco la visión. “¿Por qué te resistes? ¿Acaso prefieres el Planeta Tierra?” murmura en mi oído. No entendía como se había acercado tanto a mí sin que me diese cuenta. Supongo que tiene que ver con que ella es rápida. La muerte siempre fue rápida. Miro hacia un costado y noto que estoy justamente en la punta del acantilado y por si eso fuera poco, la lluvia empeora más y más. Con un último empujón ella logra arrojarme al mar y a las rocas pero su objetivo no es matarme, su objetivo es otro. Mis alas se despliegan rápidamente. Las veo por encima de mi hombro. Vuelvo a subir, solo para saludar a mi fiel compañera. Ella sonríe encantada “Vuela princesa” y acato sus ordenes con entusiasmo. Empiezo a volar más alto y más alto. Cierro los ojos. Ya no llovía más. La noche se había despejado pero antes que pudiese darme cuenta algo cae encima de mí y sin entender absolutamente nada, como para no perder costumbre, termino estampada contra el suelo otra vez. Me levanto de un salto y miro cual es el daño que esa cosa me ocasiono. Chau alas. Están rotas, otra vez. Miro al culpable de ello y me sobresalto, sintiendo como un escalofrío nace en mi nuca y sigue su camino por el resto de mi cuerpo. Allí, recostado en el suelo, hay otro cadáver mas para la colección. Puedo sentir como ella se acerca, me mira fijamente y niega con la cabeza “Siempre lo mismo contigo” me dice con cierto rencor “No permitas que esto vuelva a pasar, no permitas que te toquen, destruye todo y a todos, no sientas nada, solo frio”. La observo irse arrastrando el cadáver por los pies. ¿Cuántos cadáveres más entraran en mi mundo? Miro al cielo, enfurruñada, como si él tuviese la culpa de mis desgracias. Jamás puedo volar lo suficientemente alto sin que me hagan caer. Ella vuelve al poco rato y por primera vez se quita la capucha,, sin dejar de mirarme. Me sonríe a medias, acerca su mano a mi rostro y me acaricia. “Eres una Princesa y solo aquí puedes serlo”. Asiento con la cabeza sin cruzar palabra. Su tacto es tan frio como el mismísimo hielo. Yo debería ser así de fría, pero pareciera que no merezco serlo. “Siempre serás bienvenida”. Dicho esto desaparece. La busco pero no esta, ya no esta, ya se fue y se lo que me espera ahora: la vida real.
E.M.G.
