domingo, 3 de junio de 2012

Dream number three

Caminaba por mi ciudad, aunque no era la misma. Las calles, las plazas, las casas estaban vacías... yo estaba vacia. No pensaba en otra cosa que en tus palabras... me habías dejado. ¿Por que? Yo no había hecho absolutamente nada para merecer que me dejes pero lo habías hecho igual.
Me acordaba de tus ojos fríos y vacíos diciendo que ya no estarías conmigo. Las lagrimas amenazaban con salir de mis ojos pero yo respiraba hondo y me las tragaba.
 No llores... Te amo pero ya no quiero estar contigo.
Te mire fijamente a los ojos y sin decir palabra giré sobre mis talones y comencé a caminar. Me tomaste de la mano. ¿Por qué me agarrabas? ¿Por qué no me dejabas seguir caminando?
 No te vayas, estoy hablando contigo.
Negué con la cabeza y el dolor desapareció de mi mirada por unos pocos segundos, que bastaron para poder mirarte sin que supieras lo que sucedía en mi interior.
 No quiero hablar contigo, ya me dejaste y ahora me voy.
Tenía nauseas, pero no pareciste notarlo y solté mi mano antes de seguir mi camino. No me seguiste, como siempre, y yo salí lo más rápido posible de aquel lugar.
Así fue como llegué a la plaza vacía.
No, no estaba vacía. Habían unos chicos allí, yo los conocía pero no los había visto.
Estaba de pie junto al gran tronco caído. Con una mano me agarraba de él para no caerme y la otra la tenía en mi estomago. Las lagrimas no salían de mis ojos pero las nauseas aumentaban. Me sentía enferma, mareada. Me habías dejado... ya no estaría más contigo. No. No podía ser real.
Caí de rodillas al suelo, por fin llorando, aunque no podía detener el tsunami que estaba cayendo por mis mejillas.
Él se acercó y me tomó del brazo, ayudándome a levantarme. Era la primera vez que me veía llorar aunque fuéramos amigos hace ya unos años. Lo miré fijamente a los ojos, negando con la cabeza porque él estaba hablándome y yo no comprendía una sola palabra de lo que decía.
 Ella.. me dejó... y... no se... me dejó.
Y de repente, de un segundo al otro una ira surgió de mi interior y lo empuje despacio pero alejándolo de mí. Mire a su lado y ví a un chico alto y grande con un cigarrillo. Sin pensarlo le saqué el cigarro de la mano y comencé a fumar, tratando de calmarme a mi misma. Él seguía intentando que yo le prestase atención.
 Tranquila
Lo fulminé con la mirada y negué con la cabeza, enojada, casi furiosa.
 Ella rompió mi corazón... y nadie rompe mi corazón. 
Casi grité al hablar y al dirigir mi mirada hacia el otro lado de la plaza, te ví.
Estabas llamando con un celular, parecías desesperada y buscabas a alguien por todas partes.
 LIZ ¿DÓNDE ESTÁS?
Me sorprendió escuchar que me buscabas a mí, pero estaba tan enceguecida por la misma furia que te observé sin prestar atención al dolor que me provocaba verte tan destruida. Decías cosas sin ningún tipo de significado y tu desesperación por encontrarme te llevaba a golpear todo lo que hubiera allí, alrededor tuyo. Estabas arrepentida de haberme dejado, estabas llorando e incluso te decías cosas horribles a ti misma. 
De un segundo al otro me mirabas y me reconocías. Te acercaste casi rogando que yo pudiera entender que te habías arrepentido de dejarme pero una frialdad recorría mis venas.
Te dí la espalda y comencé a caminar para el lado contrario a donde estabas.

Me desperté con lagrimas en los ojos. Creo que jamás tendré la fortaleza suficiente para darte la espalda, nunca podré realmente dejarte. Era un sueño, un mal sueño, irrealizable. Nunca podré alejarme de vos. 

1 comentario:

  1. aiiii amor, deja de soñar esas cosas feas u.U
    te amo y mucho muchooo!!!
    a ver cuando soñas algo lindoo ehh :)

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