Mi mundo alternativo ¿Cómo describirlo? Es el lugar donde toda princesa desearía estar, por el que cualquier ser humano en el planeta Tierra se encontraría confundido aunque atraído. Allí hay torres enormes hechas de vidrio transparente que decoran el lugar. Si miras a través de ellas puedes ver el universo entero. No existen las rejas y no existen las casas. Las horas y el tiempo nunca avanzan. No hay espejos por ningún lado. Por donde mires vas a encontrar cuervos, lechuzas, tigres, leones, lo que sea donde sea. No hay nadie allí excepto tu. Puedes hacer lo que siempre quisiste. Puedes matar si así lo deseas, puedes volar si eso es lo que quieres. Tiene sus peligros de todas formas. Hay un enorme bosque. Jamás podrán ver un bosque más grande que ese. Hay arboles de todo tipo, algunos que ni siquiera existen en el planeta Tierra. Los animales que allí viven se acercan a saludarte. Si caminas por allí dentro y levantas la cabeza hacia el cielo, podrás ver la noche, la luna acompañada de una cantidad tan importante de estrellas que parecerá que es de día. Puedes escuchar el silencio que hay. Quizás creas que estas en el mismísimo paraíso pero no es así. Puedes descubrir lo peor si sigues adentrándote en el bosque. Puedes descubrir los castillos cerrados con mil cadáveres dentro. ¿Creíste que era todo luz? No, mi mundo alternativo no es lindo. Alexia siempre esta allí atormentándome y Liz esta del otro lado, escuchándola, mirándola, observándola. Hay tantos lugares que encontraras en la peor parte. Hay cementerios repletos con tanta cantidad de tumbas que ya no pueden enterrarse mas ataúdes, entonces los dejan encima de los que si llegaron a enterrarse. Con el tiempo los muertos vuelven a levantarse y danzan en la oscuridad. Bailan acompañados de tormentas con truenos y rayos que caen a su alrededor. De repente notan mi presencia y tomándome de la mano me arrastran al mas oscuro laberinto. “Búscala” me dicen. No entiendo de que hablan pero pareciera que mi mente sabe exactamente que tiene que hacer y manda una señal a mis piernas. “Corre” se escucha en mi cabeza y comienzo a correr, comienzo a huir. Escucho pasos detrás de mí. ¿Por qué siempre pasa lo mismo? En mi mundo me persiguen, en mi mundo nadie quiere que vuelva a la realidad. Tengo que alejarme de el. Mi mundo no es bueno, tengo que huir. Comienzo a correr lo más rápido posible y cuando creo que estoy por fin sola, freno el paso y siento una mano en mi hombro. “Me encontraste” susurra ella sonriéndome y comienza a empujarme hacia atrás. Hay un acantilado allí. ¿En que momento me aleje tanto del bosque y del laberinto? No puedo recordarlo pero no tiene importancia. Ella me mira fijamente mientras me sigue empujando hacia atrás. Intento resistirme pero es imposible. Escucho las olas chocar contra las rocas. Entonces la lluvia cae sobre nosotras. A ella parece no molestarle pero a mi me opaca un poco la visión. “¿Por qué te resistes? ¿Acaso prefieres el Planeta Tierra?” murmura en mi oído. No entendía como se había acercado tanto a mí sin que me diese cuenta. Supongo que tiene que ver con que ella es rápida. La muerte siempre fue rápida. Miro hacia un costado y noto que estoy justamente en la punta del acantilado y por si eso fuera poco, la lluvia empeora más y más. Con un último empujón ella logra arrojarme al mar y a las rocas pero su objetivo no es matarme, su objetivo es otro. Mis alas se despliegan rápidamente. Las veo por encima de mi hombro. Vuelvo a subir, solo para saludar a mi fiel compañera. Ella sonríe encantada “Vuela princesa” y acato sus ordenes con entusiasmo. Empiezo a volar más alto y más alto. Cierro los ojos. Ya no llovía más. La noche se había despejado pero antes que pudiese darme cuenta algo cae encima de mí y sin entender absolutamente nada, como para no perder costumbre, termino estampada contra el suelo otra vez. Me levanto de un salto y miro cual es el daño que esa cosa me ocasiono. Chau alas. Están rotas, otra vez. Miro al culpable de ello y me sobresalto, sintiendo como un escalofrío nace en mi nuca y sigue su camino por el resto de mi cuerpo. Allí, recostado en el suelo, hay otro cadáver mas para la colección. Puedo sentir como ella se acerca, me mira fijamente y niega con la cabeza “Siempre lo mismo contigo” me dice con cierto rencor “No permitas que esto vuelva a pasar, no permitas que te toquen, destruye todo y a todos, no sientas nada, solo frio”. La observo irse arrastrando el cadáver por los pies. ¿Cuántos cadáveres más entraran en mi mundo? Miro al cielo, enfurruñada, como si él tuviese la culpa de mis desgracias. Jamás puedo volar lo suficientemente alto sin que me hagan caer. Ella vuelve al poco rato y por primera vez se quita la capucha,, sin dejar de mirarme. Me sonríe a medias, acerca su mano a mi rostro y me acaricia. “Eres una Princesa y solo aquí puedes serlo”. Asiento con la cabeza sin cruzar palabra. Su tacto es tan frio como el mismísimo hielo. Yo debería ser así de fría, pero pareciera que no merezco serlo. “Siempre serás bienvenida”. Dicho esto desaparece. La busco pero no esta, ya no esta, ya se fue y se lo que me espera ahora: la vida real.
E.M.G.
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