¿A donde perteneces? A algun lado, ¿no? Yo no estoy tan segura de eso. Mientras todos encuentran el sitio perfecto, simplemente me siento… desfallecer. Veo como van apareciendo caminos en las vidas ajenas y en la mia no hay nada. Pase el cartel de llegada hace mucho tiempo y ahora estoy perdida. Mi camino ya finalizo, eso es lo que siento y eso me da miedo a veces, pero cada vez ese temor aparece con menor frecuencia.
Muchas veces senti que habia encontrado un “hogar” pero no es cierto, no lo eran, no lo fueron y no lo seran. Yo no pertenezco a ningun lado y eso, ahora si, lo tengo bien en claro, pero entonces mi realidad se vuelve tan agotadora. Vueltas y vueltas y vueltas, siempre a lo mismo. Me siento ahogada, me marea estar siempre igual. No por la gente que me rodea, sino por mi misma, me doy asco. ¿Que espero? ¿Que busco? ¿Que hago? No me entienden, no me entiendo. Pienso que quiero algo pero no, no lo quiero realmente. Pienso que mi rumbo es uno y al final cambio de opinion por que me doy cuenta que ya no tengo rumbo. Donde se supone que esta el camino, no hay nada, no veo nada.
“Hace ya muchos años habia una pequeña niña perdida en un bosque, pero no era un bosque normal. No habian arboles hermosos con hojas de color verde. En ese bosque no habia vida, toda planta que ella veia estaba seca, muerta. Comenzo a recorrer el lugar, buscando un camino para volver a casa pero volvia a perderse cada vez mas y mas. El tiempo pasaba mucho mas rapido que lo normal, al menos mas rapido de lo que ella consideraba normal.Conocio a diversas personas que, como ella, habian entrado a lugar por
curiosidad y se habian perdido. Todos juntos caminaban en circulos y pronto esa niña perdida dejo de ser una niña para convertirse en una mujer. No queria admitir frente a nadie que buscaba el camino de
regreso a casa a pesar de que si llegase a volver no lograria nadie reconocerla. Estaba cambiada, demasiado cambiada.
El tiempo continuaba pasando para todos. Para algunos mas rapido, para otros mas lento, pero pasaba. Para desgracia de ella, todos empezaron a desaparecer. Uno por uno. Al principio no lograba entender por que hasta que vio como uno de ellos caminaba hacia una direccion diferente al que seguia el resto de los presentes. Habia encontrado su camino. Lo envidio como jamas habia envidiado a nadie, lo odio pero mas que odio era dolor. Dolor por que no lograba entender por que no podia volver a casa. Habia caminado todo el bosque y no encontraba una sola salida.
Antes de lo previsto, volvia a quedarse sola. Maldijo a todos los que antes habian estado con ella y, cansada de caminar, se sento en las raices de un arbol y miro hacia donde estaria el cielo, aunque no lograba verlo debido a la cantidad de ramas. De un segundo al otro el tiempo se detuvo. Bajo la mirada, ya con tranquilidad y lo entendio todo. No supo por que habia tardado tanto en descubrir la verdad pero no le dio
importancia y se puso de pie.
Volvia a ser una niña, con un oso de peluche en los brazos. Lo miro con una media sonrisa antes de arrojarlo a un costado, donde se mezclo entre los arbustos. El bosque se abria para ella. Para la niña que desde que llego nunca se le aparecio un camino, ya que su final habia llegado apenas entrado. Piso dentro y alli mismo finalizo su recorrido por el mundo.
Ahora lograba entender todo. Su camino no habia aparecido por que de hecho ya lo habia recorrido. Quizas habia sido demasiado corto, o quizas ella no habia averiguado como hacerlo mas largo. No habia vuelta atras y, para su sorpresa, poco le interesaba eso.”
7/03/2011
E.M.G.
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